Komm zu mir
| Abril 25, 2008correr en círculos jamás funcionó mejor que cuando intenté memorizar las piedras mal puestas en la calle que no tenía salida. al final, podía hasta saltarlas graciosamente, cual corredor de obstáculos en las olimpíadas. merecía más que una medalla, merecía una invocación multitudinaria de las beatas que, curiosas, me observaban detrás de sus cortinas de flores. glamorosamente, me santifico yo misma; me auto proclamo la virgen de las causas galopantes y de los objetos punzocortantes olvidados en los caños. me elevo como en expulsión, tan alto como mis largas e incansables piernas me permiten saltar. así empecé.