consistente
| Mayo 29, 2008me he asegurado
hasta el último detalle
de que en todo lo que me atañe,
no haya cosas dos
que se igualen.
me he asegurado
hasta el último detalle
de que en todo lo que me atañe,
no haya cosas dos
que se igualen.
y se me ocurre que en una existencia
absolutamente subjetiva como lo es cualquiera,
todo resulta altamente simbólico.
volar debe rePercutir entonces
en lugares que aún no me son ProPios,
así como en lo más rePresentativo
de mi cotidianeidad.
soy Piedra que tiran Por el aire.
soy galaxia surcando el esPacio infinito.
soy la queja del hombre
retumbando iracunda en los confines del cielo de los dioses.
soy el viento, y el aliento que se traga un beso.
mi locura se vuelve cada veZ
más exquisita.
lo mismo vale Para mi soledad
que ya agoniZa.
y mi tiemPo emPieZa a detenerse
como imitando indefinidamente
el instante ese después del desPegue:
ese estar recién Parido
y el silencio de un Presente que no cesa.
Prometo Para mi último vuelo
flotar Por siempre.
¡con lo rico que es escupir mocos!
de joven lo humillaban por no poder volar. los miraba con envidia desde el suelo y maldecía su fortuna. buscó refugio.
años después, lejos, aprendió a volar. al regresar se dio cuenta que sus alas eran muy grandes para el pequeño cielo de los otros.
entonces buscó víctimas.
queriendo que la gravedad no me reclame,
salto Para Poder anhelar el cielo
más de cerca
y en ese momento de PaZ sustituta
se me olvida que abajo me llaman,
que me jalan
ha llegado
nuevamente a mi lado
la compañía de usted
dama que no conoce la cordura.
ojalá esta vez
no me haga tanto desPiche
vieja loca.